Que és el hambre emocional y cómo evitarlo.

La comida no puede ser nuestro refugio

Repentinamente sientemos la necesidad de comer, saben específicamente que desean y sientimos urgencia por hacerlo, pero luego pueden experimentar frustración porque lo que comimos no llenó el vacío que sentíamos, y hasta culpa por haber comido sin real apetito.

Como lo dice su nombre el hambre emocional está relacionado a nuestras emociones. Un día malo con la pareja, peleas con los hijos, preocupaciones, estrés, ansiedad, el simple cúmulo de situaciones cotidianas que nos hace sentirnos insatisfechos.

En algunas ocasiones más de alguno se ha refugiado en la comida, pero cuando esto se convierte en un hábito, se vuelve imparable, y es cuando se comienza a depender totalmente de la comida para satisfacer nuestras necesidades emocionales.

Y es más usual de lo que parece. “Hay que comer para vivir, y no vivir para comer. “ Decía -Moliére
es una gran verdad.

Está claro que comer es un acto fisiológico necesario, sin embargo el deseo de comer puede estar influenciado por muchas causas, y la mayoría de estas no son fisiológicas sino emocionales.

En el simple acto de comer y seleccionar tus alimentos influyen varios factores que todos conocemos, como: hambre, apetito (antojo), ingresos y la disponibilidad del alimento.

Esto pasa porque después de saborearla, tu cerebro secreta varias sustancias poderosas que producen placer (cómo la dopamina).
Esta recompensa es tan poderosa, que tu cerebro buscará cualquier oportunidad para motivarte a comer ese alimento que produce placer, es más el simple hecho de pensar en ese alimento o simplemente en el sabor hará que el cerebro tenga una sensación placentera.
Las cosas se complican cuando tu cerebro asocia este alimento o simplemente el hecho de comer con una emoción o sensación negativa. Por ejemplo: “estar triste y comer chocolates” “sentir estrés y comer galletas” “tener ansiedad y comer de todo y en gran cantidad”.

1. Me siento fuera de control en presencia de comida deliciosa
2. Cuando empiezo a comer, pareciera que no puedo parar
3. Es difícil para mí dejar comida en el plato
4. Cuando se trata de comida no tengo fuerza de voluntad
5. Me siento tan hambriento que no puedo controlarme
6. No puedo saciarme con facilidad
7. Continuamente tengo pensamientos de preocupación sobre comer o no comer
8. Hay algunos días en los que no puedo pensar en nada más que en comida
9. La comida esta siempre en mi mente.

Fisiológicamente hay una afectación obvia, pero a nivel emocional existen consecuencias graves y es precisamente en este nivel donde se encuentra la raíz del problema. Entonces, como cualquier otro hábito dañino (como el cigarro), es sumamente importante cambiarlo, ya que comer emocionalmente inevitablemente nos conduce a tener sobrepeso u obesidad y en otros casos, a desarrollar otros trastornos alimenticios severos, perjudicando nuestra salud.

Hay casos en que incluso la persona deja de salir y comunicarse, se enconde exclusivamente para poder comer sin que la vean o critiquen. Aquí hay que plantearse cómo podemos ayudarnos en este problema tan serio, que cada vez más personas sufren.

Los expertos calculan que alrededor del 75% de los “atracones” se relacionan con las emociones. Y contrario a lo que con frecuencia se piensa, cualquier tipo de emoción, ya sea negativa o positiva puede hacer comer emocionalmente.

Cómo dejar de comer en exceso en repuesta a mi estado de animo y emociones.

“Ponerse a dieta” no funcionará para romper el ciclo emociones – comida – emociones. Es necesario que aprendas a enfrentar tus sentimientos sin recurrir a la comida.
El primer paso es aceptar que estás comiendo para alimentar tus emociones y no tu estómago.

Algunos de estos pasos te ayudarán:

1-Inicia un registro o diario de alimentos y emociones. Escribe lo qué comes, cuánto y cómo te sientes al hacerlo. Esta información te ayudará a encontrar patrones repetidos y a encontrar alternativas más saludables.
2-Haz una pausa antes de empezar a comer. Regálate unos minutos antes de correr a la cocina cunado empieces a sentir la urgencia de comer. Date oportunidad de analizar si en verdad tienes hambre o es otra la razón de tu urgencia.
3-Busca ayuda profesional. Aun cuando comprendas qué es lo que está pasándote podrías necesitar ayuda para lograr romper el ciclo. No debes sentirte obligado a hacerlo solo. Aprovecha la experiencia de algún experto que pueda ayudarte. Un terapeuta puede ayudarte a manejar tus sentimientos y un nutricionista a apegarte a una dieta más saludable.

Y sobre todo, debemos darnos cuenta de cuando es hambre real o hambre emocional, respirar, pararnos y pensar en otra alternativa a la comida.

Nuestro asesor nutricional te puede dar unas pautas gratuitamente, ponte en contacto con nosotros
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